El Blog de la Viticultura Heróica

El licor de hierbas, otra forma de saborear Galicia

Galicia, tierra de meigas y costa da morte, es también la cuna de uno de los manjares divinos que describen mejor su gastronomía, el licor de herbas. Igual que la propia tierra gallega, este licor guarda como ninguno la esencia de este territorio, quizá por contener las plantas que prosperan en esta región de brujas que combina la fiereza del mar y el extremo verde de sus montes.

El orujo de hierbas, obtenido a partir del aguardiente, cuyo origen está en la destilación de los restos de la uva, se ha convertido en uno de los digestivos preferidos por los comensales en la sobremesa. Para entender la elaboración del licor de hierbas debemos comprender su esencia: el orujo, bebida alcohólica de alta graduación, seca, dulce o  aromática que se obtiene por la destilación de los tallos de la vid. El paso de orujo a licor, entonces se da en el momento que esta base alcohólica se conjunta con diferentes plantas aromáticas. Las plantas deben ser recolectadas en su máxima floración, lavadas y secadas al aire en sitios frescos y con una escasa incidencia de la luz hasta el momento de su utilización. El objetivo no es otro que favorecer la conservación de sus propiedades aromáticas.

¿Qué aspecto debe tener este licor de hierbas?

Este tipo de licores deben poseer un aspecto traslúcido con un tono cromático que va desde el amarillo hasta el verde. Su sabor, dulce y de amplios matices, esconde la intensidad del aguardiente. Su aroma, al contrario que el orujo, es más delicado, cargado de notas florales con las que se ha elaborado, balsámico, y con ausencia de olores acéticos.

 

¿Cómo se fabrica?

Para su fabricación se utilizan como mínimo tres especies de plantas aptas para uso alimentario. Es común la combinación de las más tradicionales como la menta, manzanilla, hierba luisa, romero, orégano, tomillo, cilantro, azahar, hinojo, nuez moscada, anís verde, azahar, canela, naranjo, regaliz, o té negro. La receta tradicional de los hogares gallegos pasa por embotellar las hierbas y especias junto con el aguardiente y dejarlo en reposo durante unas tres semanas (siempre en un lugar húmedo y oscuro). Tras el reposo se le añade un jarabe de azúcar y se vuelve a dejar macerar otro medio mes. Su contenido en glúcidos será como mínimo de 100 gramos por litro y el grado alcohólico volumétrico estará comprendido entre 20% y 40% vol.

Las hierbas le otorgan al aguardiente ese tono oscuro, que libera un olor inconfundible y un potente sabor. Su graduación alcohólica es elevada por lo que se debe tener en cuenta la dosis apropiada para realizar una buena digestión.

 ¿Qué propiedades tiene el licor de hierbas?

Incluso las propiedades de este preparado resultaron ser muy beneficiosas según un estudio del 2015 de la Universidad de Vigo en colaboración con el Consejo Regulador de Aguardientes y Licores de Galicia. El estudio concluyó que su consumo moderado puede acercar características beneficiosas para la salud a través de las materias primas de las que parte. Esto demuestra que en su elaboración los parámetros que más influyen son la concentración de la planta seguida del porcentaje de etanol en el aguardiente empleado, mientras que el tiempo de maceración fue una variable sin apenas influencia.

La presencia de las hierbas medicinales y aromáticas le otorga al licor de hierbas un aroma sensacional y, por si fuera poco, con capacidades digestivas tras una ingesta pesada

Para entender la cultura gastronómica gallega es necesario acudir al recetario tradicional del ámbito rural en el que esta bebida ha mantenido viva la utilización centenaria de los restos de la uva para la elaboración de estos manjares.

En Ponte da Boga contamos con una propuesta para que saboreéis este destilado, su nombre es Quenza Hierbas. ¿Lo habéis probado?

 

 

 

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