El Blog de la Viticultura Heróica

Otros héroes de la viticultura

La viticultura de la Ribeira Sacra es conocida por sus viñedos plantados en bancales en las laderas de las montañas que rodean los ríos Miño y Sil. Es lo que se denomina viticultura heroica, una práctica característica de esta zona de Galicia y que implica unas vendimias con una gran dificultad debido a sus desniveles de hasta el 70%.

Y aunque la Ribeira Sacra es uno de los lugares más conocidos por esta práctica, no es el único.  Existen otras localidades de España y de Europa que comparten esta denominación y, de hecho, están amparados por el Centro de Investigación, Estudio, Salvaguarda, Coordinación y Valorización de la Viticultura de Montaña (Cervim).

Este organismo internacional fue fundado específicamente para poner en valor y conservar la viticultura heroica. Para ello, ha definido los criterios que se deben tener en cuenta para distinguirla:

  • Terreno con más del 30% de desnivel.
  • Altitud superior a 500 metros sobre el nivel del mar.
  • Viñas en terrazas de cultivo o paratas.
  • O viticultura de las pequeñas islas.

Por ello, hoy, en Ponte da Boga consideramos oportuno conocer a otros compañeros viticultores que también trabajan en condiciones extremas, son otros héroes de la viticultura.

Priorat, cultivar en “llicorella”

El Priorat, en pleno corazón de Tarragona, es otra de las zonas de España conocidas por su viticultura heroica. Se trata de una tierra agreste, rodeada por montañas que, como en Galicia, es atravesada por el río Siurana, pero en este caso lo que marca la diferencia es el suelo, de una pizarra autóctona muy poco común en la península que en Cataluña llaman “llicorella”.

Es precisamente esta piedra la que crea un tipo de vino muy específico, ya que las cepas se ven obligadas a abrirse paso entre las láminas para buscar alimento en una tierra más fértil.

Lanzarote, vinos nacidos de un volcán

En este caso, la viticultura heroica no está basada en la inclinación del terreno sino en la falta de riqueza del mismo. ¿Quién podría pensar que de una tierra yerma y calcinada por un volcán saldría un vino con Denominación de Origen propia?

Pues esto es lo que sucede en Lanzarote, en donde cultivan lo que llaman un “vino hijo de la lava”. Esta viticultura crea curiosos paisajes protagonizados por unas pequeñas vides cultivadas bajo un procedimiento primigenio y que prácticamente no se separan de un suelo teñido de negro.

Valle de Aosta, viñedos cubiertos de nieve

Volvemos a los viñedos escarpados. En una pequeña extensión de terreno al noroeste de Italia, limitando con Francia y Suiza, se cultivan viñedos a gran altitud, de nuevo, con prácticas basadas en tradiciones milenarias. Unos viñedos que, además, en invierno se ven cubiertos de nieve, lo que garantiza agua para el verano.

Este valle, que forma parte de los Alpes occidentales, es además digno de visita por sus paisajes, castillos y monasterios.

Isla de Samos, cultivando desde la antigüedad

Esta isla forma parte de las llamadas islas Espóradas Orientales y desde tiempos inmemoriales fue conocida por sus viñedos y olivos.

Aunque cuenta con variedades tintas y blancas, son más conocidos sus rosados afrutados y vinos dulces ideales para postre.

Côte Vermeille, viñedos anclados en el Pirineo oriental

La Côte Vermeille o costa Bermeja, en la región francesa de los pirineos orientales, es otro de los lugares donde se practica la viticultura heroica.

De ella sale el Banyuls, un vino fortificado cultivado en las laderas del Pirineo oriental, que se caracteriza por una frescura aromática, también ideal para postres.

Gracias al trabajo de las asociaciones o consejos reguladores, todas estas prácticas históricas han logrado mantenerse a día de hoy. ¿Y vosotros las conocíais?

 

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